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Nuevas guías para el parto vaginal después de una cesárea

lunes, 22 de agosto de 2011

Por la Dra. Parrilla

El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos de EEUU (ACOG) acaba de emitir su “Practice Bulletin” #115, de agosto de 2010, sobre el parto vaginal después de una cesárea previa. El ACOG reconoce, en primer lugar, que el parto vaginal después de una cesárea (VBAC) constituye una meta válida para la mujer embarazada con una cesárea previa. En el plano individual, se reconoce que el VBAC está asociado a una reducción en las complicaciones maternas de un parto, así como a las complicaciones de futuros partos. A nivel de la salud de la población de madres y niños, el VBAC ayuda a reducir la tasa nacional de cesáreas, una meta básica en todos los países con tasas elevadas de partos por cesárea. Siendo Puerto Rico el país del mundo con la tasa de cesáreas más alta del mundo, este documento de ACOG es de gran importancia para nosotros.

Le reconocemos a ACOG que respondiera de forma rápida y clara a las conclusiones de la recién celebrada conferencia de consenso, de marzo de 2010, celebrada en los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de EEUU, en Bethesda, Maryland, y a la cual tuvimos oportunidad de asistir. El panel de expertos/as reunidos en NIH en esa ocasión reconoció que la evidencia científica recogida y allí discutida convierte la opción de parto vaginal después de una cesárea en una razonable para la mayoría de las madres embarazadas con una o dos cesáreas previas, e hizo un llamado a las organizaciones relacionadas a facilitar el acceso a la opción del parto vaginal después de una cesárea.

El documento de ACOG comienza estableciendo que tanto la cesárea repetida como el parto vaginal después de una cesárea conllevan riesgos maternos y neonatales. De ahí la importancia de reducir la tasa de cesáreas primarias en éste, y en otros, países. En aquellas madres que logran un VBAC, éstas se benefician de múltiples ventajas a su salud. Se han evitado una cirugía mayor, tienen menos hemorragias e infecciones y logran una recuperación más rápida de su parto, en comparación con las que sufren una cesárea repetida. Evitar las cesáreas múltiples, además, le reduce el riesgo de sufrir una histerectomía, la pérdida de la matriz, daño a la vejiga o al intestino, transfusiones de sangre, y los problemas graves de la placenta como son la placenta previa y la placenta accreta.

La probabilidad de lograr un parto vaginal después de una cesárea es de 60-80%. La preponderancia de la evidencia científica disponible sugiere que la mayor parte de las madres con una cesárea previa con incisión transversa en el útero son candidatas a un VBAC, y éste se le debe ofrecer. Pero el nuevo documento de ACOG añade información importante basada en evidencia. Es razonable considerar que las madres con dos cesáreas previas son candidatas para intentar un VBAC. La sospecha de que el bebé sea grande, por otro lado, no debe considerarse como una contraindicación para intentar un VBAC. Una duración del embarazo de más de 40 semanas no debe considerarse tampoco como una razón para no intentar un VBAC. La evidencia presentada establece, además, que en casos en que no se sabe el tipo de incisión uterina que se hizo para la primera cesárea el intento de VBAC no está contraindicado, salvo que haya un alto índice de sospecha clínica que la cesárea anterior se hizo por incisión clásica. Esta incisión, en la parte más alta del útero, se hace muy rara vez en la obstetricia moderna. Añade el documento en discusión que las madres con embarazos de gemelos pueden considerarse para un VBAC si los bebés no presentan de forma tal que el parto vaginal esté contraindicado.

La consejería de una madre con una cesárea previa que interese un VBAC debe incluir una discusión franca, tranquila y objetiva de los beneficios y riesgos del VBAC y de la cesárea repetida. No debe ejercerse presión o coerción para que la madre escoja la alternativa preferida por el médico. Esta consejería debe llevarse a cabo temprano en el embarazo, e incluso antes del embarazo. La evidencia acumulada apoya que el VBAC puede hacerse tanto en hospitales universitarios como en hospitales de la comunidad. Luego de la consejería, la decisión final sobre el próximo parto debe tomarla la madre en consulta con su proveedor/a. Toda la discusión debe quedar documentada en los expedientes del embarazo. Aunque el ACOG recomienda que el VBAC se intente en un hospital con capacidad de proveer cuidado de emergencia, esta recomendación realmente aplica a cualquier parto. La madre debe recibir información completa de las capacidades del hospital en que atiende su proveedor/a, y pudiera ser que lo ideal sea referirla a otro proveedor/a, o que ésta consulte a otro proveedor/a que trabaje en un hospital con mejores capacidades. Aún en casos en que el hospital de un proveedor/a no ofrezca opción de VBAC, esta política no debe usarse para obligar a una mujer a someterse a otra cesárea, o a negarse a atenderla porque la mujer rehúse aceptar otra cesárea. No hay lugar para la coerción ni para el violentar los derechos de una mujer.

Este nuevo documento es una gran noticia para las madres puertorriqueñas y para todos/as los/as que laboramos en pro de la salud de nuestras madres, niños y niñas

José J. Gorrín Peralta, MD, MPH, FACOG, FABM
Ana M. Parrilla Rodríguez, MD, MPH, FABM, EEMCP

Referencias:
1. Ob-Gyns Issue Less Restrictive VBAC Guidelines http://www.acog.org/from_home/publications/press_releases/nr07-21-10-1.cfm"target="_blank"
2. Vaginal birth after previous cesarean delivery. Practice Bulletin No. 115. American College of Obstetricians and Gynecologists. Obstet Gynecol 2010;116:450-63.
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Argentina:hay brechas entre la atención pública y privada de los partos

lunes, 6 de diciembre de 2010

En los hospitales, sólo una de cada diez mujeres está acompañada por un familiar
El mayor acceso a la información no es suficiente para modificar rutinas profesionales dentro de la sala de partos de los hospitales públicos. De hecho, y aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) desaconsejó ya en 2007 varias prácticas, una encuesta a más de 12.000 mujeres revela que muchas se siguen utilizando sin aval científico.

Es el caso, por ejemplo, del acompañamiento durante el trabajo de parto y el parto, o el uso de la episiotomía (cortes quirúrgicos en el perineo de la mujer para facilitar la salida del bebe).
Según los datos de la llamada Encuesta Perinatal 2008, realizada por el Ministerio de Salud bonaerense e investigadores del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS), apenas el 17,7% de las 12.089 embarazadas entrevistadas habían estado acompañadas por un familiar durante el trabajo de parto y tan sólo el 10,9% de ellas habían podido compartir el momento del parto con su pareja u otro familiar. Pero el 67% de las encuestadas aseguraron que les hubiera gustado estar acompañadas.
"Entre las prácticas beneficiosas en el parto, hay una que forma parte de la llamada «ley de parto humanizado» y es que las mujeres tienen derecho a estar acompañadas por una persona de su elección. Y, aunque aún no está reglamentada, sí está difundida y no existen motivos reales para que no se esté poniendo en práctica. Es, evidentemente, una situación de completa inequidad con respecto a las embarazadas atendidas en el sector privado", dijo a LA NACION el doctor Fernando Althabe, director del Departamento de Investigación en Salud de la Madre y el Niño del IECS.
El experto se refiere a la ley N° 25.929, que fue aprobada y promulgada hace seis años. El texto, que se puede descargar del sitio del Consejo Nacional de la Mujer ( www.cnm.gov.ar ), enumera los derechos de los padres y los recién nacidos. El segundo artículo le garantiza a toda embarazada la posibilidad de "estar acompañada por una persona de su confianza y elección durante el trabajo de parto, el parto y el posparto".
"Esta práctica, cuyo beneficio está demostrado en estudios científicos, ya debería haber sido adoptada. Pero lo más difícil es siempre cambiar prácticas profesionales muy arraigadas -indicó Althabe-. No alcanza con difundir los resultados de las investigaciones, sino que hay que realizar intervenciones más activas para implementarlas."

Incisión innecesaria

La encuesta mostró también el uso bastante generalizado de otra práctica innecesaria en la mayoría de los partos. Se trata de la episiotomía, una estrategia que aún aplican los médicos en el 80% de las primerizas, según los datos mencionados por el investigador del IECS en una reunión organizada anteayer en la Legislatura porteña por el Centro de la Mujer de la Fundación Misión y Servicio. Esa reunión inauguró aquí la Semana Mundial por un Parto Respetado.
"Es necesario cambiar toda la forma de atender a la mujer que está pujando y con tensión en el periné -agregó Althabe-. Ante la tensión de un desgarro inminente, los obstetras no toleran correr ese riesgo y prefieren hacer un corte controlado. Y lo hacen aunque está probado que el parto vaginal no producirá el desgarro, pero hasta que no lo ven personalmente no cambian la práctica aprendida."
Una intervención intensiva comandada por el IECS en una decena de hospitales públicos demostró que la episiotomía es la práctica más difícil de erradicar. Pero su reducción fue de apenas el 10 por ciento.

Prácticas dañinas

Además de la episiotomía de rutina -que debería ser excepcional-, la OMS desaconsejó el uso de otras cuatro prácticas durante el parto por considerarlas "sin efectividad o dañinas", según las evidencias científicas disponibles. Son:
El enema de rutina en el trabajo de parto, que, según Althabe, ya no se utiliza.
El rasurado púbico, que surgió de "la falsa idea" de reducir la contaminación del canal de parto durante la episiotomía o un desgarro, y también para comodidad del profesional para atender el parto. "Pero puede producir lesiones causantes de infecciones. No hay evidencias que lo respalden, como tampoco de la depilación de la mitad de los labios mayores hacia abajo que se les pide a las mujeres", precisó.
Monitoreo electrónico de los latidos fetales sin evaluación del pH del cuero cabelludo. Ambos estudios revelan si el bebe está recibiendo el oxígeno adecuado. "Cuando el monitoreo se usa sólo en embarazos normales, aumenta el riesgo de obtener un diagnóstico falso y realizar una cesárea innecesaria", precisó.
Posición supina durante el parto. Al estar acostada, se genera una compresión uterina de las venas y las arterias. "No todos los hospitales pueden ofrecer todas las opciones, pero sí, por lo menos, una posición semisentada, más digna frente al resto, que evite la compresión arterial y que permita un mejor contacto con el bebe", finalizó Althabe.
67%
Quiere estar acompañada
A la mayoría de las mujeres le hubiese gustado no estar sola en el parto
80%
Sufrió una incisión innecesaria
La episiotomía es una práctica en el primer parto que la OMS desaconseja

La Nacion
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Maravillosos video de parto respetado

martes, 22 de junio de 2010

Es un maravilloso video que encontre en la web, aparentemente llega desde Ecuador. Espero que lo disfruten. Click en "Ler mas" para verlo!



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SOLO UNA DE CADA DIEZ MUJERES ES ACOMPAÑADA EN EL PARTO

lunes, 7 de junio de 2010


El lema de la Semana Mundial del parto respetado –en el séptimo año de su realización–, que se conmemoró la semana pasada, hace foco en la concientización de la posibilidad del acontecimiento del parto-nacimiento como una instancia placentera superando la tan arraigada costumbre de convertirla en un hecho traumático. Esta costumbre en nuestro país sigue teniendo un altísimo porcentaje de partos que en vez de disfrutarse se sufren.

Sólo una de cada diez mujeres es acompañada en el parto. Y no es porque no exista el derecho o la atención de salud adecuada. El 98 por ciento de los nacimientos ocurren en instituciones hospitalarias (centros de salud, maternidades, sanatorios) y, según una encuesta realizada en el año 2008, en ochenta y dos hospitales de Gran Buenos Aires y la Capital Federal (en donde se cubrieron sus doce maternidades), con una muestra de 12.089 mujeres, sólo un 10,9 por ciento estuvo acompañada en el parto (por sus parejas o madres, padres, hermanas o amigas) y un 17,7 por ciento no estuvo sola en el trabajo de parto.

No es un dato aislado, sino una muestra de que –en una circunstancia vital tan trascendente– no se cumple con la Ley Nacional 25.929 –promovida en el 2004– que puntualiza, entre otros ítem, el derecho a estar acompañada en el momento del parto por una persona que la mujer elija. Esta norma considera el parto y nacimiento como un hecho de salud y, por lo tanto, pretende garantizar la posibilidad de que parir y nacer sean momentos íntimos, respetados, amorosos, donde el placer tenga la oportunidad de ocupar el papel central en la llegada de un niño/a.

El parto es un hecho trascendente de la sexualidad femenina y puede convertirse en un momento de exploración de nuestro poder y de nuestro placer. Pero esto generalmente no sucede. Para que el parto sea gozoso, aun cuando produzca dolores o miedos, hace falta que estemos en un ambiente cálido, amigable, cuidadas por personas respetuosas y amorosas: así tendremos una chance de desplegar nuestro potencial femenino.

Parir es muy intenso, parir es doloroso dirán algunas voces, parir es placentero se atreverán otras. Y, sin embargo, muchas mujeres susurrarán, llorarán, gritarán: “¡Parir fue horrible!”. Y ese trauma para la mujer es también un trauma para la o el recién nacido.

Hay rutinas violentas que niegan y silencian la explosión de vida y amor que trae un parto y un nacimiento en libertad y con amor. Aunque podemos parir y nacer de otra manera si alzamos todas las voces de todas las mujeres (más de 700.000 cada año en Argentina que se convierten en madres) para que puedan contar que parir dolió mucho pero que estuvo acompañada y contenida, acariciada, respetada.

Queremos que las mujeres digan “El nacimiento fue tremendo, pero tener a mi bebé fue maravilloso”. Entonces proponemos claves básicas: información y conocimiento, preparación, contacto con otras mujeres, reconocimiento del propio cuerpo. Y a los profesionales de la salud les pedimos: compromiso, respeto, actualización, conocimiento de la fisiología y empatía con las parturientas.

Cambiar el paradigma del parto no es sencillo: requiere tiempo y energía. Y, sobre todo, mucho coraje. Pero seguir realizando prácticas que dañan la salud y violan derechos humanos de mujeres y bebés es, además de penoso, inadmisible. Cada nacimiento es único y la oportunidad de compartirlo es sagrada. Celebremos la libertad y el poder de cada mujer. Animémonos al placer.

Sonia Cavia en Pagina 12
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Qué es un Parto Respetado y/o Humanizado?

sábado, 16 de enero de 2010

Es un parto en el cual:
· La mujer es considerada la protagonista de este maravilloso proceso en que un hijo/a llega a integrar una familia.
· La madre puede contar en todo momento, con la compañía de una persona de su elección.
· Las necesidades especiales de cada mujer y su pareja son consideradas y respetadas: se le permite a la madre deambular, comer, ingerir líquidos y elegir libremente las posiciones en que desea transitar su trabajo de parto y parto, sin ser obligada a estar en la posición acostada o de litotomía.
· No se realizan intervenciones rutinarias por demás obsoletas y sin base científica que las justifique.
· Se siguen las recomendaciones de la OMS para la atención del parto y el uso racional de la tecnología.
· Madres, padres e hijos, cuentan con la intimidad que necesitan para iniciar su familia.
· Se considera el parto como un evento natural, fisiológico y sexual, en que se otorga a la madre y su pareja lo necesario para no atentar contra su integridad física, ni su pudor.
· Se facilita un ambiente adecuado y agradable para la madre y el bebé: una temperatura ambiental cercana a los 26°C, con luz tenue y se evita hacer ruidos molestos, entre otras cosas.
· La alta tecnología está disponible pero no es utilizada innecesariamente.
· Madre e hijo permanecen juntos, sin necesidad de ser separados para realizar la evaluación del recién nacido, si éste se encuentra en buenas condiciones, y el inicio de la lactancia es favorecido y facilitado por todo el personal, incluso dentro de la misma sala de partos.
· Los profesionales están conscientes del honor que reciben al ser parte del nacimiento de un niño/a y que por lo mismo, mantienen una conducta expectante sin intervenir, salvo que la situación lo requiera.

En resumen, un parto respetado es aquel en que: madres y padres, con base en la información que reciben, pueden responsablemente elegir la forma en que quieren que sus hijos nazcan; cuentan con el apoyo de profesionales y centros asistenciales que consideran y resuelven sus necesidades individuales. Además, al momento del nacimiento se propicia el contacto inmediato piel con piel entre madre e hijo, continuando así la estrecha relación que ambos han sostenido durante el periodo de la gestación, ya que esto es vital e insustituible.

VIA: Parto natural y humanizado



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